jueves, 31 de julio de 2014

He aquí una lista de los trabajos que me parecen adecuados para jóvenes que no sabe escribir sin faltas de ortografía:

-Masturbador de piedras.

-Medidor de autopistas a pie.

-Catador de escorpiones vivos.

-Donante de caspa.

-Comida para bestias de circo.

-Sacador de mocos freelance.

-Escalón humano.

-Ocupador de espacio.

-Ocupador de tiempo.

-Ocupador de espacio-tiempo (Necesaria licenciatura en Física Teórica).

-Obrero votante del PP.

-Vomitador profesional.

-Manager de Pollas En Vinagre.

-Zurridor de mierdas (Necesario carnet de látigo).

-Repartidor de saludos.

-Policía.

Muchas gracias por su atención. En la próxima entrega detallaré las torturas que aplicaría a la gente que usa incorrectamente la palabra "literalmente". 

martes, 20 de mayo de 2014

¿Con qué rima "Otoño"?

¿Con qué rima "Otoño"? Da igual, me apetecería hacer una discusión sobre Lord Grey, pero la Biblia de la semana pasada me hizo una silla rusa, de esas que estan hechas con bofios grises y purpúreos, pero la bisagra de la vecina se había dejado los zapatos en el recibidor y el flogistonador guachi me dijo que lo nuestro se acababa si no sacrificaba a mi perro. Varios años después recordé ese día sentado en un porche en el infierno, donde acabé por bastantes cosas que mencionaré o no. Me hice un solo de batería y me fui a dormir, pero varios congrios cantores itinerantes del Serengeti (el lago, no el desierto ni el cantante indio de ópera) hicieron su apararicón y seguidamente su desaparición para inmediatamente volver a aparecer y tocar la banda sonora del Metal Gear 4. Cualesquiera que fueran sus razones, estaban bien afinadas y sonaban como un asado recien hecho de mamá en una fría noche de verano. Tantas veces me arrepentí de no haberles pedido un autógrafo. Bueno, a lo que iba, estaba yo en casa con mi ordenador y me dije "¡Esto es un sueño, debo despertar!". Pero no. Y luego me cansé de escribir. Adios.

viernes, 14 de febrero de 2014

Bucle

    Esa sensación de dejá vu constante, de vivir en un bucle. Encontrarse a uno mismo haciendo, diciendo o incluso pensando lo mismo empieza a convertirse en un hábito, terminando por pasar inadvertido. La vida, acostumbrada a luchar duro por su subsistencia, no sabe muy bien que hacer con la humanidad, que ha construido una cúpula de inmutabilidad alrededor de su civilización, protegiéndola de los cambios. El mayor problema que esto supone es que no es sino el cambio el que nos hace percibir el paso del tiempo.

    A un nivel individual, el ser humano vive en ciclos. Pero estos ciclos siempre tienen puntos de fuga, momentos en los que se puede escapar a otros ciclos distintos. Están marcados por acontecimientos, puntos de inflexión en nuestras vidas en los que simplemente no pueden seguir siendo las mismas. Podría poner un millón de ejemplos, pero creo que es fácil hacerse a la idea. Siguiendo esta misma lógica, un ciclo puede hacerse cada vez más pequeño si los puntos de fuga conducen a los mismos acontecimientos. De esta manera el cambio no solo desaparece, sino que se reducen las posibilidades de que vuelva a aparecer. La comodidad de saber lo que va a pasar y estar preparado no deja de ser una ilusión, pero es poderosa, y con cada ciclo menguante la persona desarrolla inevitablemente una aversión al cambio, que puede arrebatársela de un plumazo.

    Pero el cambio no debe ser temido, evitado, mortificado. Debe ser la gente la que propicie sus propios cambios. Tener control sobre tu vida significa saber cuando acaba un ciclo y empieza el siguiente, y actuar en consecuencia para obtener el paso. El acontecimiento debe ser creado por uno mismo, pues es la única forma de ser amo de la propia vida.El conocimiento de uno mismo y la introspección son los únicos que te pueden decir los detalles, puesto que en un final solamente vives tu propia historia y todo lo que no puedes controlar es simplemente decorado. El destino no es irremisible, es algo que tenemos en nuestras manos cuando dejamos de vernos como indefinidas copias de Dios y nos conocemos como los únicos y personales mundos propios que somos.

    Nietzsche defendía una visión cíclica del tiempo, el eterno retorno, que postulaba que trás la destrucción del mundo éste volvería a crearse, repitiéndose exactamente todos los acontecimientos que tuvieron lugar la última vez. Para algunos esta progresión es algo descorazonador, pero yo opino a través de este concepto se puede hayar un sentido de la vida sorprendentemente simple y universal, un destino último aplicable a absolutamente todo; debe vivirse de forma que lo mejor que te pueda pasar sea repetirlo eternamente.